Y tú, ¿cómo llevas la frustración ante el estancamiento de tus redes sociales?
Lo sé: ¡hay personas que ni siquiera saben cuántos seguidores tienen en sus redes! No se preocupan por esas nimiedades, y tienen toda la razón del mundo. Sin embargo, tampoco podemos negar la evidencia: hay quienes sufren, y mucho, al no encontrar la manera de crecer en sus escaparates digitales.
Desde su aparición, las comunidades virtuales han marcado un antes y un después en nuestra forma de comunicarnos, ver el mundo e investigar lo que sucede a nuestro alrededor. De hecho, su trascendencia ha sido tal que han terminado generando nuevas profesiones: creadores de contenido, influencers, gestores de comunidades (community managers), traficantes digitales y especialistas en SEO para redes sociales, entre otras.
Por eso, no es de extrañar que nos hagamos la pregunta: ¿cómo gestionar la frustración cuando tus redes se estancan?
Mi experiencia: del algoritmo a la paz mental
En mi caso personal —y aclaro que no sufro por tener o no amigos, y mucho menos virtuales—, reconozco que me producía mucha curiosidad saber cómo funciona Instagram. Quería entender por qué algunos perfiles crecen como la espuma mientras otros se estancan o, como me sucede a mí, pierden seguidores con pasmosa facilidad.
Lo irónico es que, a medida que más investigaba, menos funcionaba. Así que opté por una solución radical: dejar de competir. Borré mi foto de perfil y decidí compartir solo las cosas que a mí me agrada tener, para verlas cuando me apetezca. ¿No me crees? Echa un vistazo a mi cuenta y lo verás.
El verdadero valor de tu marca (y por qué olvidar los números)
Si ahora mismo te sientes frustrado por el nulo crecimiento de tu cuenta, lo mejor que puedes hacer es no preocuparte en absoluto.
Si eres artista: la calidad, tu estilo propio y la insistencia en crear contenido que te apasione acabarán siendo mucho más importantes para tu marca personal que el número de seguidores.
Si eres comunicador: tu capacidad expresiva y la forma de llegar a los corazones y mentes de tu público —por pequeño que sea— determinarán que te sientas a gusto con lo que haces. Y eso es, evidentemente, más lógico, necesario e importante que las frías estadísticas
No todas las redes son para todo el mundo
Está claro que cada plataforma es distinta y que no todas están hechas para los mismos usuarios o creadores:
Facebook: por ejemplo, es mucho más "facilona" a la hora de sumar amigos, pero (y esta es solo mi opinión) se ha quedado un poco relegada ante el empuje de otras opciones.
YouTube: es mi favorita. Es la red de las mil caras, donde encuentras de todo, incluido contenido educativo y de viajes de altísima calidad. Esto la convierte en una herramienta imprescindible para muchos sectores.
¿Cómo dejar de estar frustrado por el crecimiento negativo?
Si buscas una receta para recuperar la paz mental y mandar a paseo la ansiedad digital, el primer paso es cambiar el foco: tú eres lo más importante, no las estadísticas.
Las redes sociales son, al fin y al cabo, negocios diseñados para mantenerte anclado a un algoritmo misterioso que no comprendemos. No tiene ningún sentido sufrir por las reglas de un juego que cambia constantemente y que no controlas.
Para recuperar el control, lo mejor es descentralizar tu atención y redirigirla hacia las cosas que de verdad importan en la vida:
La autorrealización y la plenitud existencial.
Explorar nuestras propias mentes y leer más libros.
Cuidar el cuerpo: hacer deporte y comer sano.
Buscar, por encima de todo, ser felices.
Volver al "vivo y en directo"
La verdadera desconexión digital empieza cuando volvemos a valorar la conversación cara a cara. Hemos cambiado las plazas por las pantallas, y va siendo hora de recuperar el disfrute de las reuniones reales.
Celebrar la vida con familiares y amigos, mirándose a los ojos y echándose unas risas sin una pantalla de por medio, sana mucho más que cualquier like. La vida real no se mide en impactos ni en interacciones; se mide en momentos compartidos.
Ojo, esto no significa que debamos demonizar la tecnología. Las redes sociales también tienen su lado bueno: por ejemplo, ¡pueden ayudarnos a encontrar muy buenos chistes! Y reír tanto como sea posible, venga de donde venga el estímulo, eso sí que es algo 100 % positivo.
Y tú, ¿cuándo fue la última vez que apagaste el teléfono para echarte unas risas en vivo y en directo? Si ha pasado tiempo, ya sabes qué hacer en cuanto termines de leer esto: cierra la pestaña, llama a alguien y queda para tomar un café.
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"Si cambias a mejor, habrás mejorado una parte del mundo que es, en sí misma, muy importante."
